Panoramica ciudad


Pasada la celebración de los 135 años de vida de Armenia
todo retorna a la realidad para este municipio fundado el 14 de octubre de 1889,
realidad que para algunos es de progreso y bienestar y para otros de menoscabo
y deterioro. Sin embargo, cualquiera que sea la percepción, los armenios
deberíamos pensar en la ciudad que deseamos, el lugar donde queremos vivir en
paz y con bienestar, el hogar público donde trabajar, levantar familia y salir
adelante. Pensar en el futuro no es otra cosa que proyectar lo que anhelamos.

De ahí que deberíamos darnos a la tarea de imaginar la
ciudad al año 2039 cuando se cumpla el sesquicentenario de su fundación
,
ejercicio que podría ser de dos formas: Una, sería imaginar la urbe que
tendremos en quince años de seguir como estamos. La otra, es idear, soñar y
hacer realidad una ciudad diferente. Estas dos premisas portan escenarios
futuros que representan distintas aspiraciones y disímiles esfuerzos que a la
postre definirán lo que seremos como sociedad.

De mi parte, me gusta pensar en la segunda opción pues soy
de los que creen que el presente se puede mejorar y que el límite para aspirar
a una Armenia maravillosa está en la mente de sus ciudadanos.
Entonces: ¿por
qué no dejar volar la imaginación para ver opciones de futuro que permitan mejorar
la realidad actual?

De ahí que me puse a imaginar cómo sería Armenia en 2039 si
sus ciudadanos y dirigentes tomáramos la decisión de transformarla en una
capital moderna de gran empuje y progreso. Fue así como viajé en el tiempo y
descubri una «Ciudad Milagro» con quince años más de vida
que tuvo la decisión
de ordenar su territorio mediante un POT funcional que impulsó y reguló su
desarrollo. Una ciudad que asumió su realidad metropolitana y se articuló con
los municipios vecinos en temas de transporte, salud y educación, procesos de conurbación,
servicios públicos, atención de emergencias, seguridad y otros asuntos de
interés colectivo. Una ciudad que no acumula obras de infraestructura
inconclusas y que recuperó edificios y lugares patrimoniales como la Estación
Armenia y el Circo Teatro El Bosque. Una ciudad que trabaja colaborativamente con
Salento para conservar la cuenca del río Quindío asegurando el agua futura para
la población. Una ciudad con un plan vial y de movilidad peatonal que cumple y actualiza
periódicamente. Una ciudad que responde a los desafíos del cambio climático con
ciclovías funcionales, eficiente transporte urbano que desestimula el uso del
vehículo particular, andenes y espacios públicos para la gente y un plan de arborización
de parques, calles y avenidas. Una ciudad de gran dinámica empresarial con agroindustrias,
manufacturas, comercio y servicios que generan riqueza y empleo estable y de
calidad. Una ciudad que erradicó los barrios subnormales y disminuyó la pobreza
y el número de personas en situación de calle. Una ciudad con identidad urbana
que no permite la construcción de edificios de fachadas homogéneas sin recordación
alguna. Una ciudad que descontaminó sus fuentes de agua y aprovecha sus desechos
sólidos. Una ciudad donde no se consume licor, marihuana y estupefacientes en
calles y parques, y que transformó estos últimos en lugares de encuentro ciudadanos.
Una ciudad donde la cultura y la educación son prioritarias para formar sociedad
y ciudadanía. Una ciudad que recuperó su sentido de pertenencia y el espíritu
cívico
. Una ciudad con nuevos liderazgos públicos y privados que recobró la
credibilidad en las instituciones. Una ciudad donde se aquilató el interés
público, se dignificó el ejercicio de la política y se erradicó la corrupción
pública.

Esta es, en parte, la Armenia que imagino y quiero, esa
en la que también piensan muchos ciudadanos que desean una urbe diferente, mejor
que la actual. Por esto creo que deberíamos hacer un gran esfuerzo colectivo y enfrentar
con ganas de cambio los tiempos venideros acordando y consensuando una visión
de futuro
entre los sectores público y privado, organizaciones de la sociedad y
ciudadanos en general que sea la hoja de ruta de los próximos gobiernos y oriente
los destinos de la ciudad. Por tanto, propongo que nos embarquemos en definir
la Visión de Armenia al año 2039 cuando celebraremos los 150 años de su
fundación.

 

Armando Rodríguez Jaramillo

Correo: arjquindio@gmail.com / X: @ArmandoQuindio / Blog: www.quindiopolis.co

 

 

 

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