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«Esta
ciudad debe ser pensada en grande y con ambición de progreso
»
.


El 2021 culmina con dos
proyectos de importancia para el Quindío. El primero corresponde al cruce de la
Cordillera Central con sus dobles calzadas, puentes y túneles como el de La
Línea, obras que sin duda aumentarán el número de automotores de carga y de
pasajeros que vendrán al Quindío o pasarán por él. El segundo es la anunciada
construcción de la doble calzada Calarcá – Armenia – Montenegro – Quimbaya –
Cartago que mejorará las relaciones comerciales y de toda índole con las
poblaciones del norte del Valle del Cauca, al tiempo que conectará en el corto
plazo con la Concesión Pacífico 3, lo que significará que para ir de o hacia
Medellín no se tendrá pasar por Pereira, Santa Rosa y Chinchiná, sino que se
tomará la ruta de Cartago hacia Irra por una doble calzada hasta la capital
antioqueña, lo que acrecentará el paso de vehículos pesados y la llegada de
turistas al departamento.

Esta nueva configuración
territorial del Quindío demanda de los gobiernos una mayor capacidad de
anticipación
para que estas carreteras, que deberían ser una palanca para
el desarrollo, no se conviertan en una pesadilla para Armenia y sus municipios
vecinos. La capacidad de anticipación requiere procesos de planeación
que proyecten los flujos de vehículos que tendrá Armenia y los que vendrán en
tránsito, incluyendo a visitantes y turistas, y que a su vez prevean las vías
necesarias para soportarlos con una eficiente y eficaz administración a través
de redes semafóricas, puentes peatonales, señalización adecuada, zonas de
cargues y descargues, lugares de estacionamiento, zonas peatonales y tantas
otras cosas que saben los especialistas en la materia.

Y hablo de esto porque se debe
tener en cuenta que el último plan vial de la ciudad, con un horizonte a diez años,
se formuló en 2009, instrumento que apenas está en sus primeras fases de
actualización y que sin duda dará luces a cerca de las necesarias soluciones estructurales
para una ciudad constreñida en su movilidad. Un dato importante, que desconozco
si tiene mediciones recientes, está contenido en el Conpes 3575 del 16 de marzo
de 2009 o Sistema de Transporte Público de Pasajeros para la Ciudad de Armenia que,
en su capítulo de diagnóstico, señaló lo siguiente respecto a la realidad de
tenía la ciudad en cuanto a viajes dentro de ella y con sus municipios vecinos:
 

«El
total de viajes que se realizan dentro de la ciudad de Armenia es de 304.200
viajes diarios y los viajes que se realizan entre los municipios vecinos y el
municipio de Armenia alcanzan los 174.800 viajes diarios. En conclusión en la
zona de influencia del municipio de Armenia, se presentan alrededor de 479.000
viajes diarios, por lo tanto las decisiones sobre el transporte en Armenia
generan impacto en la dinámica de los municipios vecinos
».

Esto nos habla
a cerca de la necesidad de pensar a Armenia con criterio metropolitano
,
porque si estas eran las estadísticas de hace más de una década, no me imagino
cuántos son los viajes actuales entre la capital del departamento y sus municipios
más próximos, ya que las dinámicas urbanas y económicas han crecido y el
tránsito de turistas también.

Así que con una moderna carretera
que atraviesa La Línea y que en poco se articulará con la doble calzada que
saliendo de Calarcá pasará por Armenia en dirección a Cartago con conexión a
Medellín, la ciudad no sólo recibirá un enorme flujo de vehículos en ambos
sentidos que la atravesarán de oriente a occidente, sino que también verá aumentados
los viajes diarios con Calarcá, Montenegro y Quimbaya. De ahí que no sea descabellado
pensar que se necesitará un segundo puente sobre La Florida y la ampliación de la
avenida Ancízar López López, la Calle 26, el complejo vial de La Cejita, el
paso por la Estación y la calle 30 hasta salir a Mercar, pues si estas vías hoy
están congestionadas, es obvio que carecen de las especificaciones técnicas para
recibir nuevos flujos de vehículos.

 

Una ciudad
que debe ser pensada en grande.

 Esta realidad,
que se nos vino encima, no se solucionará con miniglorietas ni con angostos
ordenares viales ni con la instalación de algunos semáforos, recursos que se
volvieron usuales en los últimos tiempos en la Ciudad Milagro.
Esta ciudad debe
ser pensada en grande y con ambición de progreso
. Hay que emprender la
modernización de su sistema vial con avenidas de tres y cuatro carriles en cada
sentido y con puentes y pasos a desnivel y con todo lo que represente una
infraestructura vial proyectada a veinte o treinta años.

Pero también es
hora de asumir el debate de la creación de un área metropolitana
que incluya,
por ejemplo, soluciones de transporte masivo para los municipios involucrados con
el uso de modernos buses
articulados de 80 pasajero y de generosas estaciones
de transferencias que permitan la movilización ágil, cómoda y segura de los cientos
de miles de personas que a diario viajan entre Armenia y sus municipios vecinos.

No hay más tiempo para pensarlo, Armenia necesita
mejorar su capacidad de anticipación.

 

30 de noviembre de 2021.

 

Armando Rodríguez Jaramillo

arjquindio@gmail.com   /   @ArmandoRodríguez

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