Vista del diseño original del Centro Comercial a Cielos Abiertos (Fuente: Arquitectura Civil) 

 

«La peatonal de la Calle
Real o Centro Comercial a Cielos Abiertos representa la forma como nos apropiamos del espacio público. Nos habla
sobre la ciudad que tenemos y lo que somos como sociedad
».

El terremoto del
25 de enero de 1999 dejó numerosas lecciones y pocos aprendizajes. Recuerdo que
por esos días debatíamos cómo reconstruir nuestra ciudad y convertir la
tragedia en que estábamos en oportunidad para reinventarla.

Fue en la
alcaldía de Álvaro Patiño Pulido (1998 – 2000) cuando se pensó en peatonalizar
la carrera 14 o Calle Real, proyecto acogido por la entonces Corporación Centro
de Armenia que intentó replicar experiencias de la recuperación del centro de
Medellín. Por esas calendas se asumió que la esperada peatonalización inspiraría
la renovación urbana.
La iniciativa finalmente se materializó en la alcaldía de
David Barros Vélez (2005 – 2007).

Al principio el proyecto
cumplió su cometido y fue modelo de la ciudad que queríamos. So
bre el
particular escribí en el artículo
«El centro comercial de cielos abiertos: de Calle Real a irreal» (11-11-2013) lo siguiente: 

 

«Con entusiasmo se creó una junta de dolientes
garante de un pacto ciudadano con el concurso de comerciantes, autoridades
civiles y de policía, y representantes de empresas de servicios públicos, todos
ellos bajo la coordinación de la Cámara de Comercio de Armenia. Se hicieron
jornadas de cultura ciudadana para que nos apropiáramos del sector, se convino
no aceptar que la 14 fuera invadida por vendedores ambulantes, se dispuso de
vigilancia permanente de la policía, la empresa Enelar se comprometió a mantener
en buenas condiciones el alumbrado público y EPA a prestar el servicio de aseo
con especial celo, y el municipio a hacerle mantenimiento al mobiliario urbano,
jardines y zonas verdes. De esta forma todos aportaron para que el centro
comercial de cielos abiertos funcionara de maravilla
».

Al poco tiempo, el
proyecto de Peatonalización Carrera 14, diseñado por la firma quindiana
Arquitectura Civil y el arquitecto Jorge Mario Restrepo Restrepo, ganó el
Premio Karl Brunner de Diseño Urbano y Paisajístico en la XXI Bienal Colombiana
de Arquitectura realizada en Cartagena en octubre de 2008. Luego, en noviembre
de ese año, obtuvo el segundo puesto en la modalidad de Diseño Urbano y
Paisajístico en la XVI Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ),
considerada las más importante del tema en el continente.

En su concepción
inicial la peatonal conjugó varios ambientes de la identidad cafetera como la
siembra del grano y el cultivo de cafetales en medio de su paisaje verde, la
recolección del fruto por las chapoleras, los procesos de despulpado,
fermentación y lavado de la cereza y, por último, el secado del grano. En
conclusión, cada tramo, de norte a sur, entre las calles 12 y 20, representó funciones
específicas en reconocimiento del paisaje y la cultura cafetera, esos que en
2011 fueran declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

La realidad
cotidiana

Hoy, a tres
lustros de su construcción, la peatonal de la Calle Real tiene su propia
realidad donde todo se vende y todo se compra y donde todos creen ganar.
Allí
se vive, en especial al caer la tarde, un gran frenesí social. Para sentirla hay
que caminarla, sin prisa, como cualquiera, oyendo las chácharas de los
vendedores de calle y el regateo de su clientela en tránsito entre música y
cantores, altavoces, algarabías, gritos y bocinas; colándose entre olores a frituras,
cocidos, horneados y orines; esquivando basuras, excretas de perros, ciclistas,
patinetas, carretas, vehículos estacionados y carros y motos que la cruzan por las
calles que la atraviesan.

Leer: Armenia y la fábula de la ciudad hervida


A los lados de la
Calle Real hay almacenes de ropa, supermercados, tiendas de celulares, hoteles,
panaderías, cafeterías, asaderos de pollos, restaurantes, bancos, fruterías, un
centro comercial, una recaudadora de impuestos y una sede de gobierno. Entre
ellos, o talvez en medio de ellos, pululan cocinas sobre ruedas con chorizos,
morcilla, salchichas, perros, carne asada, papa criolla, arepas rellenas unas venezolanas
y otras de acá, hamburguesas El Torero – Fresh & Tasty, forcha El Tarrao
con buñuelos y pasteles, las crispetas de Kornelio que anuncia cuentos y
reuniones,  estiradores de tirados en los
postes, paquetes de chontaduro a dos mil porque
«chontaduro
maduro, muchacho seguro
», fresas y fresones recién traídas del Cauca y fumigadas con mieles más
dulces que el amor de mamá, mango, papaya, banano y uvas empacadas en bolsas y
vasos plásticos, manzana chilena en promoción siete por cinco mil, pilas de
plátanos y bananos en el piso, solteritas con su menjurje de color naranja, puesticos
con dulces, galletas y cigarrillos sobre coches que fueron de niños, termos con
tinto, pintadito y aromáticas, minutos a todo operador a $100, algodones
rosados embolsados, algodones azules embolsados, algodones amarillos embolsados,
super cholao Dany el original con guanabanón, lulada y maracuyao, globos con las
caras de Mikey, la princesita Cisne y Barbie, cargadores, manos libres, cable
de datos y vidrío templado e instalado a tres mil para celulares Samsung,
Motorola y Huawei, tapabocas con registro Invima a quinientos y cinco por dos mil,
cambio de dólares y euros, embellecedores de calzado, el estuche original para
proteger el carné de mi vacuna, bolsas y materos con maticas y bonsáis, venta
de camisetas, medias, gorras, pañoletas y gafas, prendas en promoción colgadas de
arbustos, manillas, collares y pectorales de chaquiras y bisuterías varias, spa
canino y felino con adiestramiento, champú medicado, guardería, juguetes,
perfumes y paseo canino con servicio a domicilio, Kukú la estatura humana que se
tongonea, mascotas con sus mascotas que van de paseo, solista con aire porteño cantando
Lejos de ti de Raúl Garcés y Viejo juguete del Caballero Gaucho, Ratón con su
sombrero de ala corta y sus compañeros guitarristas danzando y cantando aires
parranderos.


Todo esto y
otras cosas se dan en esas nueve cuadras que tienen pocos agentes de policía, algunos
escobitas y bandadas de palomas. Cualquiera que camine por allí se topa con basureros
en mal estado, jardines que luchan por sobrevivir, iluminación de piso que desapareció,
numerosas baldosas quebradas o saqueadas y hasta un hueco profundo se encuentra
en su recorrido.

 

Colofón

Así que lo que
nació como un gran proyecto de renovación del centro de Armenia que la dotaría
de un espacio público para el disfrute ciudadano y la dinámica comercial, eclipsó
y se contagió del concepto de ciudad que pretendió cambiar.
Ni la escultura de La
Venus del Café de Abiezer Agudelo ni El arriero cafetero de Orlando Londoño
Giraldo ni el Réquiem para el río Magdalena de Duván López fueron admiradas por
la mayoría
y el diseño alegórico a la caficultura y al paisaje quindiano fue desestimado.

Al final la peatonal
de la Calle Real o Centro Comercial a Cielos Abiertos representa la forma como nos apropiamos del espacio público. Nos
habla sobre la ciudad que tenemos y lo que somos como sociedad
.

11 de enero de 2022 

Armando Rodríguez
Jaramillo

arjquindio@gmail.com   /  
@ArmandoQuindio

2 Comentarios

  • Tiene razón, faltaron muchas otras acciones para que el proyecto fuera lo que se quería. Gracias por su opinión.

  • Ese proyecto no fue acompañado por un programa de gobierno incluyente que, sacara a la ciudad de esos primerísimos lugares de desempleo e informalidad. Imposible impedir que a ese sitio converjan todas esas expresiones, a la cual hace referencia el columnista. Vendedores de tinto, chontaduro, aguacates, cd, buñuelos, arepas, chorizos y mocillas, prostitutas, cosquilleros, lustra botas, lagartos, politiqueros, manifestantes y demás.

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