«Es evidente que estamos ante una disminución sostenida y
significativa en la natalidad, acompañada del envejecimiento de la población».
El pasado 19 de diciembre el DANE informó que los
nacimientos en Colombia continuaron su tendencia a la baja en 2023, alcanzando
el valor más bajo de la última década. En total se registraron 515.549
nacimientos en comparación con los 669.137 de 2014, lo que representa una
disminución del 10,1%, es decir, 153.588 nacimientos menos que hace nueve años.
Esta caída de la natalidad continuó su tendencia a la
baja en 2024 al disminuir los nacimientos entre enero y octubre en un 14,4% con
respecto al mismo periodo del año anterior, tendencia que refleja una variación
profunda en las dinámicas demográficas del país motivadas por cambios en las
prioridades sociales con más personas que postergan la maternidad y paternidad,
y aumento en la inestabilidad económica y la incertidumbre social, a lo que se
suman el acceso a métodos anticonceptivos y una mayor participación de las
mujeres en el mercado laboral. Todo esto, en conjunto, genera envejecimiento
e invierte la pirámide poblacional.
Para el caso particular del Quindío, en el censo de 2005 la
población menor de 14 años era del 27,9%, guarismo que disminuyó al 17,7% en el
censo de 2018; mientras que los mayores de 65 años pasaron de 7,6% a 12,8% en ese
periodo. Además, en 2022, según el DANE, este fue el departamento con más personas
adultas mayores de 60 años con el 19,7% del total de la población.
Definitivamente estas cifras son alarmantes, pues la disminución de los
nacimientos y el envejecimiento de la población traerán cambios insospechados y
desafíos enormes en el corto y mediano plazo cuyos efectos no se dimensionan,
quizá porque aún se disfruta del bono demográfico que se tiene.
Esto me hizo recordar que las celebraciones navideñas de
antes congregaban a tres generaciones: abuelos, hijos y nietos; siendo los
niños de entonces el centro de atención al derrochar alegría abriendo regalos,
prendiendo velitas y comiendo dulces, natillas, buñuelos y demás platos tradicionales
de las abuelas. Sin embargo, actualmente este tipo de reuniones marcan otras
pautas. Para muestra, un botón: en 2024, en las celebraciones de alumbrados,
novenas, noche de Navidad y de fin de año en las que participé noté primordialmente
la presencia de dos generaciones, los mayorcitos de cincuenta y los que tenían entre
los veinte y pico y treinta y tantos años. Entonces me di a la tarea de comentar
con familiares y amigos lo sucedido. Y vaya sorpresa, la mayoría dijeron que también
sus reuniones fueron mayoritariamente sin niños, lo cual me hizo pensar que algo
se descompuso en esta sociedad.
Si bien la determinación de muchos jóvenes de no tener
hijos hace parte del libre albedrío de tomar decisiones autónomas, es necesario
reflexionar sobre estas acciones partiendo del hecho de que hacemos parte de un
colectivo, que vivimos en una sociedad interdependiente y que como especie solo
podremos continuar nuestra andadura si engendramos hijos que aseguren la
siguiente generación. Los millennials y centennials, y generaciones
subsiguientes, existen gracias a que sus padres y abuelos y bisabuelos y
tatarabuelos y trastatarabuelos decidieron formar familia y tener descendencia.
Así que el libre albedrío tiene dos implicaciones: las elecciones y
decisiones que se toman como individuos y las que se asumen como miembros de
una sociedad. Y ambas tienen sus niveles de responsabilidad y
corresponsabilidad.
Regresando a las estadísticas, el DANE proyecta que a
partir de 2051 se presentará decrecimiento de la población en Colombia. De ahí
que siendo el Quindío el departamento con mayor porcentaje de personas mayores de
60 años, y teniendo en cuenta que una parte de nuestros jóvenes emigran a los
grandes centros urbanos y al exterior en busca de oportunidades, y que en los
últimos años han llegado personas de la tercera edad a pasar su retiro por
estos lares, es de esperar que el decrecimiento de la población en el departamento
se dé antes de 2051, lo que adelantaría el llamado «invierno demográfico» que
padecen los países europeos representado por una disminución sostenida y
significativa en la natalidad, acompañada del envejecimiento de la población.
Armando Rodríguez Jaramillo
Correo:
arjquindio@gmail.com / X:
@ArmandoQuindio / Blog: www.quindiopolis.co


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