Aunque parezca un oxímoron, el humor
es cosa seria y no es tarea fácil ni banal.
El origen de la palabra se remota al verbo latino umere que
significa humedecer y estaba vinculado al sustantivo umor, «líquido» «humedad» que
también designaba a los fluidos orgánicos: sangre, bilis, flema. Sin embargo, en
el siglo XVIII los franceses usaron el término humeur para referirse a
las personas bromistas, acepción que pasó al inglés, italiano, español y otros
idiomas para finalmente entender universalmente que el sentido del humor es la
capacidad de un individuo para percibir lo ridículo, lo alegre o lo gracioso de
las cosas y de las situaciones, y de expresarlo de forma jocosa. Es posible que
esta evolución del concepto se diera porque desde su origen la palabra se refirió
a algo [líquido] que se filtra sin control a pesar de cualquier tipo de
resistencia física que intente retenerlo, lo cual por extensión es aplicable al
humor, estado de ánimo que se filtra y contagia entre las personas.
El humor es un sacudón del comportamiento
normal de la mente que se encuentra acomodada entre lo que se dice y la
realidad. Es algo así como hacer reír mediante la colocación de una cosa donde
esta no debería ir. Es la inclusión ilógica de una frase, una palabra o una
ocurrencia en un contexto al cual no pertenece y que a veces raya con lo absurdo,
paradójico o indeseado tal como lo dice esta frase anónima: «Sentido
humorístico: el que le permite reírse a usted a propósito de algo que le haría
rabiar si a usted le sucediese».
Por ser de profesión de humoristas, algunos se
dedican a hacer reír a los demás con chistes y cuentos dentro de lo
políticamente correcto, y también de lo incorrecto. Otros tienen la chispa para
hacer reír a sus amigos y contertulios, y hasta se ríen de sí mismos, pues con
ocurrencias intentan fracturar el orden establecido como mecanismo de
compensación rompiendo con la cotidianidad para soportar los sinsabores, los
imprevistos, las malas jugadas de la suerte, los gobiernos detestables, los
atropellos, las personas egoístas y de mal carácter, la opresión y todo aquello
que incomoda o traumatiza a la sociedad; pero también para gozar y celebrar los
buenos momentos, las ocasiones especiales, los encuentros agradables. De ahí
que nada más acertado que el nombre de esa sección de la reconocida revista
Selecciones del Readerʼs Digest: La risa remedio infalible.
Pero la gracia y el ingenio son tan multifacéticos
que sin duda hay diferentes tipos de humor que se agrupan en: humor absurdo,
el que se vale de situaciones disparatadas o incoherentes para generar risa en
el público; humor blanco, es el genio universal cándido e infantil
propio de payasos y mimos, ese que se daba en tiempos del cine mudo; humor
gráfico, se refiere a series diversas realizadas para la prensa que
incluyen chistes, historietas, tiras cómica y caricaturas en las que abundan la
sátira y la crítica basadas en la actualidad política y social; humor negro,
tiende a cuestionar situaciones sociales generalmente serias recurriendo a la
sátira o refiriéndose a temas oscuros y dolorosos para el ser humano, por lo
que es controvertido y polémico para la sociedad al estar comúnmente relacionado
con la moral; y humor verde, que con frecuencia es subido de tono y tiene
que ver con lo sexual y ocurrencias de mal gusto, aunque sea inevitable reírse
mientras se sienta vergüenza.
No obstante, hay otro tipo de gracia muy
apreciada, me refiero a la del humor fino, ese que se expresa con un
lenguaje que incita al buen genio y al dominio propio, es esa agudeza que se
convierte en una pieza artística que porta un mensaje en su creación o que
tiene ocurrencias o juegos de palabras que lo hace exquisito y con ribetes
elegantes.
Antes de terminar, quiero compartir algunas cosas
graciosas que leí en alguna parte dejando que el lector las juzgue de acuerdo con
su propio sentido del humor, pues como reza el dicho popular: «entre gustos no
hay disgustos»:
– ¿Por qué vas tan elegante a la
universidad?
– Porque tengo clase.
________
– Quisiera comprar un libro sobre la
fatiga y el cansancio.
– Lo siento, están agotados.
________
– Oye, ¿te gusta la teoría de
Einstein?
– Relativamente.
________
– Alguna vez pensé que entre tú y yo
todo se podría.
– Y, pues sí, se pudrió.
________
– Mi hijo está practicando natación.
– ¿Y qué tal le va?
– Nada mal.
________
– Doctor, soy asmática, ¿es grave?
– No, señora, es esdrújula.
________
– Joven, ¿podría decirme dónde vio
por última vez a la señora de las empanadas?
– Por su puesto.
Armando Rodríguez Jaramillo
Correo: arjquindio@gmail.com / X: @ArmandoQuindio /
Blog: www.quindiopolis.co


Sin comentario